Nintendo Switch

Nintendo Switch, ¿la última consola portátil?

Las videoconsolas portátiles, también llamadas “de mano”, han ido desapareciendo paulatinamente del mercado. Hace unos 15 o 10 años, parecía que estaban listas para reinar el mundo y hacerse indispensables entre los gamers, pero la evolución del smartphone y el avance de las consolas tradicionales hizo menguar sus números de ventas.

Nintendo Switch, la última gran idea de la compañía japonesa, apareció para brindar luz a la marca y, sobre todo, a las consolas portátiles, ¿pero cuánto tiempo puede durar este “resurgir”?

Casi 35 millones de unidades vendidas

En poco más de dos años, esta consola llegó casi a la mitad de lo que vendió desde 2011 su predecesora, el Nintendo 3DS. Dice mucho sobre la diferencia entre ambas consolas pero también tiene que ver con el mercado; Nintendo Switch es prácticamente la única consola en el mercado.

Introduce conceptos interesantes, como controles incorporados en la misma consola y que se complementan o se hacen independientes según lo que decida el usuario. La pantalla es de buen tamaño y puede ser portátil o conectarse con la TV.

El apartado artístico de los juegos es muy superior a las consolas de generaciones anteriores. Muy coloridos y con gráficas de primer nivel. Lo caricaturesco es lo suyo, el realismo es su gran falencia.

Y su gran problema es que, tal y como las últimas consolas de Nintendo, sigue apelando por un público joven y no se exige para lograr lo que los gamers más asiduos y adultos esperan. Al final, está demostrado que hoy son los gamers adultos los que ponen el dinero sobre la mesa.

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El desafío de las próximas consolas portátiles

Resumido en dos palabras: público adulto. Es a este público al que deberían apelar las próximas consolas portátiles. De lo contrario, el género estaría a punto de extinguirse.

Las grandes marcas, Sony, Microsoft y Nintendo, cuentan con el equipo profesional para desarrollar equipos con muy buenas gráficas, ergonomía y jugabilidad, de eso no hay duda. El obstáculo es también lograr ideas novedosas.

El gamer de consolas portátiles sabe a lo que se atiene con una consola de este estilo, está consciente que obtendrá peores gráficas en comparación con el Xbox One o el PS4, pero a cambio tendrá una consola que le dará libertad

Lo cual no significa que quiera jugar juegos de 8bits, pero sabe que estará un poco alejado de ese hiperrealismo que logra hoy la definición 4K. Sin embargo, sigue esperando sonido muy bueno y una excelente duración de batería.

No parece algo muy difícil de lograr, ¿o sí lo es? Parece que no, pero eso introduce una nueva variable a la ecuación: el precio. Nadie estaría dispuesto a pagar 1.000$ por una consola portátil, sin importar cuán buena sea. De hecho, es probable que el mercado ni siquiera quiera pagar la mitad. Hay quien dice que la tecnología existe, pero simplemente no es comercial.

Si el problema es ese, solo una idea verdaderamente novedosa sacaría a las videoconsolas portátiles del foso. Nintendo ha logrado reinventarse una y otra vez, así que quizás su próxima consola sorprenda con buenos números de ventas. Pero a la velocidad que cambia la tecnología, parece que primero llegarán a ser más comerciales los smartphones gamers.


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