Cómo hacer las tareas domésticas más sencillas

Cómo hacer las tareas domésticas más sencillas

Son actividades que consumen bastante tiempo y energía, pero por suerte, la tecnología ha avanzado lo suficiente para que no sean tan pesadas. Ahora existe una gran cantidad de aparatos que automatizan o facilitan varios de los procesos, de manera que el esfuerzo invertido sea bastante menor al usual.

Lo mejor de estos aparatos es que no suelen ser muy costosos, así que casi cualquier persona puede adquirirlos. Esto permite que se pueda dedicar tiempo a otras actividades, además de cuidar la salud de quién las lleva a cabo porque son objetos ligeros y agradables de utilizar, por lo que la condición física del usuario no es un factor determinante.

Los centros de planchado

Planchar es una actividad hogareña que requiere de dedicación y calma para hacerla bien porque hay que eliminar las arrugas sin dañar los tejidos. Es un trabajo engorroso en el que la concentración debe estar exclusivamente en ella para no dañar las prendas.

Por estos motivos, algunas personas recurren a lavanderías y tintorerías, pero son una opción costosa a medio plazo y algo incómoda porque hace falta llevar y buscar la ropa. La alternativa en casa son los centros de planchado, que aceleran en gran medida el proceso, y puedes verlos aqui.

Alcanzan altas temperaturas en poco tiempo, a diferencia de las planchas tradicionales, debido a que los centros de planchado tienen una potencia superior. La potencia máxima que se encuentra en estos aparatos es de unos 3.100 W, muy superior a las de las planchas de vapor profesionales.

Tareas domésticas

Sirven para cualquier tipo de tela, así que funcionan perfectamente para planchar desde prendas delicadas hasta sábanas y paños. Con ellos sigue siendo igual de fácil eliminar las arrugas de todos los tejidos porque la presión del vapor es constante y bastante alta. Esta misma función mata las bacterias. Tan solo hace falta ajustar la temperatura del centro de planchado a la adecuada para el tipo de tejido.

Llevar la comida fuera de casa

Éste es uno de los retos a la hora de preparar la comida para los miembros de la familia que llevan consigo el almuerzo a sus lugares de trabajo o estudio. Es bastante incómodo comer frío si la comida no es una que se consume así regularmente, por lo que es un esfuerzo extra tener que buscar recetas frías o hallar la manera de mantenerla caliente.

Un aparato muy práctico que ahorra todo este trabajo e incomodidad es la fiambrera eléctrica, que está diseñada para calentar los alimentos en cualquier sitio, y su tamaño es similar a la de las tradicionales. Esto evita tener que buscar un sitio para calentar, lo que ahorra un tiempo muy valioso.

Se pueden usar en cualquier sitio siempre que haya una toma de corriente. Varias se conectan directamente a la pared, pero algunas funcionan con USB y por tanto se pueden conectar a la toma del coche, que es lo suficientemente potente para hacer funcionar la fiambrera.

Este artefacto es muy bueno para las personas que pasan mucho tiempo fuera de casa, o no tienen un hueco en su horario para rebuscar todos los días recetas frías. Vienen del tamaño para una porción individual y familiar, así que se puede usar inclusive en los viajes.

La clave está en la organización

Aparte de contar con algunos artilugios que hagan el trabajo más sencillo, hace falta tener una rutina establecida para dedicarle tiempo a la casa. La ventaja es que siempre estará claro de qué es lo que hay que hacer todos los días, así no se pierde tiempo pensando qué es lo hay que hacer, ni resulta abrumador.

La constancia es la clave para que no se acumulen la tareas, y así resulta más fácil abordarlas. La idea es tener una planificación semanal en la que se determine qué días se van a hacer tales actividades, y por ejemplo, fijar un menú semanal para la comida. De esta manera, en 3 semanas se agarra el ritmo requerido para cumplir con todos los deberes sin morir en el intento.

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