Cómo funciona una agencia inmobiliaria

Cómo funciona una agencia inmobiliaria

Una agencia inmobiliaria es una empresa especializada en esta industria y cuyo cometido principal es actuar como intermediario entre compradores y vendedores de fincas inmobiliarias y edificios de carácter residencial y comercial

Este contrato de compraventa se puede realizar de manera independiente, sin contar con la gestión y la asesoría de estas empresas, pero la realidad es que su participación se asocia a numerosas ventajas de carácter administrativo y menores preocupaciones.

Agencias inmobiliarias en exclusividad o sin exclusividad

El objetivo final de las agencias es promover la compraventa o el arrendamiento de inmuebles entre los que se incluyen locales, apartamentos, pisos, terrenos y garajes, entre otras. Esta acción mediadora conlleva un coste y necesita de funciones administrativas, pero libera a comprador y vendedor de tener que realizar esas gestiones.

Las agencias inmobiliarias pueden trabajar en exclusividad o sin exclusividad, lo que supone que el inmueble a vender es movido por una agencia únicamente o bien por varias. Si una agencia trabaja con un inmueble en exclusividad, que es la forma tradicional, la publicidad es más efectiva y hay más recursos para mostrar la propiedad, pero en el caso de no contar con exclusividad serán más agencias las que muevan el inmueble aunque con menores incentivos.

La principal ventaja de contratar una agencia para una operación de este tipo es que es esta empresa la que se encarga de toda la gestión de compraventa: cuelgan los anuncios, muestran el inmueble, negocian con los interesados… además las agencias saben cómo marcar el precio de la propiedad en función de la zona, el tipo y lo que exige la competencia por inmuebles similares. Tras estas, existen otras ventajas tanto para comprador como para vendedor que a continuación os señalamos.

El trabajo de las inmobiliarias con el vendedor del inmueble

Cada agencia inmobiliaria tiene sus propios procedimientos, aunque muchos de ellos se repiten y son bastante similares. El secreto del buen hacer está en ofrecer total disponibilidad con los clientes, un trato personalizado y una profesionalidad máxima. Gumperami es un buen ejemplo de cómo una inmobiliaria de éxito pequeña y trabajadora ha sabido posicionarse como un referente en su ámbito de actuación siguiendo estas claves.

El trabajo de las inmobiliarias

El vendedor ha de contactar con la agencia y a partir de ahí solicitar una valoración del inmueble. Las empresas cuentan con herramientas para ejecutar esta acción y conocen cuál es la horquilla de precios entre las que se mueven las propiedades de la zona y con características similares.

A partir de ahí llega el momento de optar por la exclusividad o no con la agencia y firmar la nota de encargo en la que se especifican los servicios y los honorarios de la empresa. Tras este paso se comienza a mover el inmueble en anuncios, redes sociales y todo tipo de publicidad para ir comenzando las visitas. Es aquí cuando ya entran en juego los posibles compradores.

¿Qué ocurre con los compradores?

Las agencias inmobiliarias actúan como intermediarios en la compraventa de propiedades e inmuebles, de modo que tan importante es la labor con el vendedor como la que ejecuta con el comprador.

Cuando estos últimos quieren acceder a un inmueble lo habitual es acudir a agencias o algo más cómodo, a portales inmobiliarios en las que particulares y agencias publican sus inmuebles. Una vez encuentran una propiedad de su interés deben llamar por teléfono o acudir a la agencia para que les muestre el inmueble.

Tras unos primeros encuentros, en ocasiones el encuentro en persona se realiza de manera directa en la visita a la propiedad, llega esa visita. Aquí se muestra el piso, el local, la vivienda… y se resumen cuáles son las condiciones, los requisitos y las peticiones del comprador.

Si existe interés por parte del comprador se traslada la propuesta al propietario que es el que decide si está o no de acuerdo con el precio fijado. Si hay entendimiento es el momento de ir más adelante en el negocio.

Entramos ya en la firma del contrato que ha de pasar por notaría y el Registro de la Propiedad. Todas estas gestiones las realiza la propia agencia inmobiliaria, que a cambio recibe los honorarios acordados previamente con comprador y vendedor. Un último punto importante son las cuestiones referidas al certificado de eficiencia energética, obligatorio en cualquier negocio de este tipo desde hace años.

Contratar una agencia inmobiliaria para vender un inmueble permite al vendedor tener más herramientas atractivas para vender su propiedad. En el caso del vendedor, este profesional puede aconsejar cuál es la mejor opción en función de su presupuesto y sus necesidades.

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