Charles Fey padre de las maquinas tragaperras

Charles Fey, el padre de las máquinas tragaperras

Los españoles han encontrado en Internet el lugar perfecto para desarrollar la pasión por los juegos de azar tan presente en el territorio nacional. Según el informe anual publicado por la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), el sector del juego online movió, en términos de cantidades jugadas, 17.300 millones de euros durante 2018 en España. Las apuestas deportivas, las máquinas tragaperras y el póker online lideran las preferencias de los jugadores. Estos juegos se han beneficiado de la aparición de las nuevas tecnologías, especialmente de las aplicaciones móviles, para consolidarse como una de las formas de entretenimiento más destacadas en la sociedad digital.

Las máquinas tragaperras online están adquiriendo una nueva dimensión con su presencia en el ámbito digital. Un salto definitivo a la red para un juego de azar clásico que mira al futuro con optimismo ante las posibilidades infinitas que brindan los casinos online. La amplia variedad de juegos de azar que ofrecen los operadores de juego online no ha supuesto ningún impedimento para que las slots sigan triunfo en la actualidad, a pesar de que su origen se remonta a finales del siglo XIX. De hecho, su adaptación a Internet ha sido una de las claves de su gran popularidad entre los jugadores. Sin embargo, muchos de los jugadores asiduos a las tragaperras desconocen el nombre de su inventor, Charles Fey.

Charles Fey nació el 9 de noviembre de 1862 en el pequeño pueblo alemán de Vohringen, en el estado federado de Baviera. August (su nombre original de nacimiento) era el hijo más joven de una familia humilde y numerosa, ya que tenía 15 hermanos. A los 14 años comenzó a trabajar en una fábrica de Múnich que realizaba herramientas agrícolas llamada Farm Tool Factory, mientras ayudaba a su hermano mayor Edmund. Un año más tarde, el pequeño Charles se escapó de su casa, debido a la disciplina impuesta por su estricto padre y también por la posibilidad de servir en el ejército alemán.

La experiencia francesa, británica y americana de Charles Fey

Con tan solo 15 años, Charles Fey se instaló en Francia para trabajar como fabricante de equipos de intercomunicación. Una experiencia francesa muy breve, ya que poco tiempo después viajó a Londres, ciudad en la que se dedicó a fabricar instrumentos náuticos. La capital inglesa fue su hogar durante cinco años, hasta que decidió seguir los pasos de uno de sus tíos, que había emigrado al estado de Nueva Jersey en Estados Unidos. Con 23 años y con todos los ahorros que había conseguido en sus experiencias por Europa, el alemán viajó al país norteamericano, donde se instaló con la familia de su tío.

Cuando su familia regresó a Alemania, Charles Fey decidió trasladarse a San Francisco, en el estado de California. Una ciudad donde comenzó desde cero en el año 1885. Se cambió definitivamente su nombre oficial de August a Charles y se casó con una californiana llamada Marie Volkma, mujer con la que tuvo tres hijas y un hijo durante su matrimonio. Además, el alemán comenzó a trabajar en la compañía California Electric Works, donde conoció a Theodore Holtz. Poco tiempo después, ambos renunciaron a sus trabajos para fundar una empresa propia dedicada a la fabricación de telégrafos, teléfonos y equipos eléctricos.

La primera máquina tragaperras de la historia

A pesar de fundar una empresa propia, Charles Fey decidió dedicar parte de su tiempo en la fabricación de una máquina que cambió la historia de los juegos de azar. En 1895, el alemán presentó la Liberty Bell (‘Campana de la Libertad’), la primera máquina tragaperras de la historia, que nada tiene que ver con las tragaperras de casino 888 que se pueden encontrar actualmente en el casino online. Su nombre hace referencia a la Campana de la Libertad situada en Filadelfia, en el estado de Pensilvania, uno de los grandes símbolos de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos. Esta máquina primitiva imitaba a las clásicas máquinas de póker que ofrecían chicles, cigarrillos y bebidas como forma de premio a los jugadores. A diferencia de estos juegos de póker, el invento de Charles Fey ofrecía premios en forma de dinero.

Maquina tragaperras de Charles Fey
Fuente: www.altadensidad.com

La Liberty Bell se instaló en un salón de juego de la ciudad de San Francisco, donde tuvo una gran aceptación entre los jugadores. Esta máquina tragaperras también se hizo famosa en la época por ser la primera en disponer de una ranura para introducir las monedas y también por tener tres carretes con cinco símbolos en cada uno de los carretes: corazones, espadas, diamantes, herraduras y las campanas de la libertad. En el caso de que tres de los símbolos correctos se pararan en la línea pago, el jugador ganaba una moneda de 50 centavos en metálico. El gran éxito que cosechó en la época permitió a Charles Fey renunciar a su trabajo en 1896 para abrir su propia fábrica de máquinas tragaperras que la bautizó como Charles Fey and Company.

El invento de Charles Fey marcó el inicio de una nueva era en los juegos de azar con las máquinas tragaperras como grandes protagonistas. A pesar de ser el primero, el alemán tuvo que hacer frente a imitadores y competidores de su máquina tragaperras. Uno de los más destacados fue Herbert Mills, un fabricante de Chicago que en 1907 presentó la Operator Bell con sus famosos símbolos de frutas. Una gran competencia que no frenó el espíritu inquieto del alemán, que durante las siguientes décadas siguió actualizando e innovando en sus máquinas tragaperras. Actualmente, los amantes de los juegos de azar pueden encontrar la Liberty Bell original en el Liberty Belle Saloon and Restaurant de Reno, en el estado de Nevada.

En la actualidad, las máquinas tragaperras han dejado de ser simples juegos mecánicos para dar el salto definitivo a la era digital con el éxito de los casinos online. Un nuevo escenario donde los jugadores pueden disfrutar de multitud de temáticas diferentes presentes en las máquinas tragaperras online desde la comodidad del hogar y en cualquier momento del día. Unas máquinas cada vez más novedosas que nada tienen que ver con las primitivas inventadas por Charles Fey. A pesar de ello, los jugadores deben gran parte de pasión por las slots a la contribución del alemán, una de las figuras más relevantes en la historia de los juegos de azar.

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