Alimentos y productos locales

Estos son los beneficios de consumir alimentos y productos locales

Aunque existe una normativa de ámbito internacional y una gran cantidad de controles que vigilan el estado en el que se encuentran los alimentos y productos del mercado, a veces esto no es suficiente. Es innegable que el consumo de productos de origen extranjero requieren de unos procesos de conservación más agresivos que no sólo restan calidad a los sabores, también se traducen en un incremento de los precios.

En España y en nuestras comunidades y localidades contamos con elementos naturales de alta calidad. Es altamente recomendable comprar aceite de oliva virgen extra de Jaén, por ejemplo. Elaborado con un zumo 100% natural, es considerado la grasa más cardiosaludable debido a su alto aporte nutricional y sus efectos beneficiosos para la salud contrastados. Pero, a pesar de que el aceite de oliva es relativamente popular, ¿ocurre lo mismo con el resto de productos?

¿Qué beneficios pueden aportar los productos locales? ¿Por qué deberías darles prioridad en tu cesta de la compra? A continuación te contamos cuáles son sus beneficios. ¡Toma nota!

Los alimentos cultivados localmente conservan su sabor y sus propiedades naturales

La distribución de los productos locales destaca por ser altamente ágil. Gracias a ello la recolección puede llevarse a cabo en el punto álgido de madurez y, por lo tanto, cuando los alimentos llegan a la mesa conservan poseen el máximo de sus propiedades. Incluso, en muchos casos, la recogida de los productos que se comercializan en mercados locales se lleva a cabo durante las 24 horas anteriores a la adquisición.

El consumo local nos obliga a consumir productos estacionales

Aunque muchas personas optan por introducir en sus dietas productos fuera de temporada, esta práctica debería evitarse. En primer lugar porque, en general, los productos que se cultivan fuera de temporada tienden a ser más caros. La mayoría de ellos se cultivan en entornos geográficos lejanos en donde las condiciones climáticas permiten su producción.Como consecuencia, los gastos en materia de transporte y distribución se incrementan. Además, la dilatación de los periodos de entrega hace que los alimentos pierdan propiedades y al final, desde el punto de vista tradicional sean menos saludables.

Los productos locales presentan mayor calidad

Dar prioridad a los productos locales se traduce en una garantía de salud. El tiempo que pasa entre el período de cosecha y su consumo permite preservar las propiedades naturales de los alimentos sin necesidad de recurrir a conservantes artificiales de origen químico. Por lo tanto, se traducen en una mayor aportación de nutrientes en nuestra dieta a partir de soluciones más orgánicas y limpias.

Suponen una fuente de apoyo a la economía local

Llenar nuestra cesta de la compra con productos de origen local tiene repercusiones positivas en la economía de nuestras comunidades. No sólo porque el dinero que reciben los agricultores y productores locales se reinvierte en nuevos negocios o servicios locales. También porque la recaudación de impuestos se invierte en dentro del contexto local y, en consecuencia, repercute positivamente en la calidad de los servicios públicos como la educación, la sanidad o la cultura.

Beneficia al medio ambiente

Optar por productos locales no sólo se convierte en una fuente de ahorro o de salud. También genera un impacto positivo a nivel medioambiental. Su consumo supone reducir el consumo energético y la cantidad de emisiones contaminantes porque la mercancía no se transporta a largas distancias.

Por otro lado, el transporte también supone una gran necesidad de embalajes especiales que permitan proteger y conservar los productos por lo que, con producto local también reducimos el consumo de plásticos y recursos no biodegradables.

Extra de seguridad

Comprar alimentos producidos y recolectados en países extranjeros lejanos supone mayores riesgos. A lo largo de la cadena productiva y la fase de distribución se multiplican las probabilidades de contaminación, no sólo porque pasan por más manos y entornos distintos, sino también porque, a menudo los procesos productivos escapan a nuestro control y no sabemos exactamente qué productos (por ejemplo, fertilizantes) se han aplicado en la cosecha.

¿Quién se esconde detrás de la marca? Es extremadamente complejo responder a esta pregunta cuando adquirimos productos a partir de grandes superficies. A veces resulta difícil incluso saber cuál es el país de procedencia del producto. En general, la compra de productos fuera de temporada y de procedencias extranjera conlleva una escasa trazabilidad del producto. Esto significa que el consumidor no tiene conocimientos o control sobre lo que está consumiendo.

Protección de la biodiversidad

Consumir productos de ámbito local supone contribuir a la cultura del autoconsumo. A largo plazo, esto tiene un impacto muy importante sobre la protección de la biodiversidad. A menudo aquellas sociedades que están habituadas a consumir productos extranjeros ni siquiera son conscientes de la riqueza de sus propios contextos geográficos. Sin embargo, optar por los productos locales revitaliza la economía y ejerce un efecto llamada que, poco a poco, va extendiéndose entre el resto de habitantes. Al final, las empresas invierten más en la búsqueda de plantas y recursos autóctonos, impidiendo su desaparición.

Un extra de tranquilidad

¿Por qué resulta tan complicado saber qué es lo que estamos comiendo? A veces la única referencia que tenemos a nuestro alcance es la etiqueta genérica del súper pero no conocemos en qué condiciones reales se ha elaborado un producto. Con el paso de las décadas los consumidores han desarrollado una actitud más crítica y desean saber con mayor precisión qué es lo que están comprando y, en especial, las implicaciones que ello puede tener para la salud. El componente confianza es, sin duda, uno de los grandes valores innegociables que nos pueden proporcionar los productores locales.

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