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Una brutal explosión sacude Beirut

Hacia las 18.15 h (una hora menos en España) pareció que una bomba atómica había caído sobre Beirut. Al menos esa es la sensación que tuvieron los que estaban allí. Una gran explosión sacudió la capital libanesa hasta el punto de que se sintió desde todos los rincones de la ciudad, a kilómetros de distancia, y una columna enorme de humo en forma de seta se elevó sobre el cielo de la capital como si efectivamente se tratara de una bomba atómica.

La versión oficial, recogida por la Agencia Nacional de Noticias libanesa, es que la explosión tuvo lugar en un almacén de material explosivo del puerto después de que se declarara un incendio en un almacén de trigo. Sin embargo, las causas no están claras, pero sí las consecuencias: imágenes difundidas en medios locales y en las redes sociales muestran un panorama apocalíptico de la ciudad, como si fuera un escenario de guerra, y la cifra de heridos ya llega a 4.000. De momento se han contabilizado 100 muertos, según datos provisionales de la Cruz Roja, pero la cifra podría ser mucho más elevada.

El consejero de Exteriores, Bernat Solé, ha dicho que la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, le ha notificado que hay cinco ciudadanos del estado español que han resultado heridos a raíz de la fuerte explosión. No sabe si alguno de estos heridos es catalán. En todo caso, ha asegurado que la vida de ningún ciudadano del Estado correr peligro. 

Para tener una idea de la magnitud de la tragedia, las cifras de heridos hablan por sí mismas. El hospital Hotel Dieu, en el centro de la capital, ha recibido 500 heridos y ya no tiene capacidad para atender a más. Muchos requieren ser intervenidos quirúrgicamente, y el hospital necesita sangre, según informó la cadena local LBCI. Otro hospital, el Rizk, ha recibido 400 heridos, según su director en declaraciones también a medios de comunicación locales. Y el primer ministro libanés, Hassan Diab, declaró día de duelo nacional este miércoles.

Eso sí, el Ministerio de Sanidad ha dado instrucciones a través de un comunicado difundido en Facebook para que los heridos sean atendidos en los hospitales y aclaró que el gobierno se hará cargo del coste. Por su parte, la Cruz Roja libanesa ha desplegado más de 30 equipos para atender a los afectados y ha pedido a las ambulancias de todo el país que acudan a la capital.

La mayoría de los edificios de la ciudad han quedado afectados por la onda expansiva: los cristales de las ventanas han quedado hechos añicos y las puertas arrancadas de cuajo. Hay cientos de edificios afectados. La devastación es tan grave que el presidente libanés, Michel Aoun, ha ordenado el despliegue de las fuerzas armadas para que hagan «patrullas en las zonas del desastre para mantener la seguridad».

El gobernador de Beirut, Marwan Aboud, ha comparado la explosión en la capital con la tragedia de Hiroshima: «Beirut ha quedado en situación catastrófica, los daños son enormes», declaró con voz compungida a los medios locales. La explosión ha sido tan fuerte que incluso se ha sentido desde la vecina Chipre, según informa el corresponsal en Oriente Próximo del diario británico The Telgraph . De hecho, el observatorio sismológico de Jordania destacó que la explosión en Beirut equivaldría a un terremoto de magnitud 4,5 en la escala de Richter.

La causa oficial de la tragedia es una explosión en un almacén de explosivos en el puerto de Beirut. Después, sin embargo, han empezado a surgir otras hipótesis. El director de la Seguridad General libanesa, Ibrahim Abbas, afirmó a los medios en una visita al puerto de Beirut que «parece que la explosión fue en un almacén con material altamente explosivo incautado desde hace años». En cambio, según el canal de televisión libanés Al Mayadin, afiliado al grupo chií Hezbolá, el almacén que ha explotado también contenía gasolina. 

El primer ministro libanés, Hassan Diab, prometió en un discurso televisado que los responsables de la devastadora explosión pagarán por lo ocurrido. «Esta catástrofe no quedará sin depurar responsabilidades», han sido sus palabras literales.

Un portavoz del ministerio de Exteriores de Israel ha asegurado que su país no tiene nada que ver con el incidente. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había advertido horas antes a Hezbolá que haría «todo lo que sea necesario para defender Israel», después de días de tensión por un incidente armado en la frontera sur del Líbano.

Por su parte, varios países han mostrado su solidaridad con el Líbano y se han ofrecido para enviar ayuda al país. Es el caso de Egttpe, Turquía o Qatar, que ya ha anunciado que enviará hospitales de campaña.

El incidente tiene lugar cuando faltan sólo tres días para que un tribunal de las Naciones Unidas haga público su veredicto sobre los cuatro sospechosos de haber asesinado el ex primer ministro libanés Rafik Hariri, que también murió a causa de una explosión pero en un coche en 2005. Y llega, además, en un momento especialmente crítico, en que las manifestaciones de protesta contra el gobierno son habituales en el Líbano por la peor crisis económica que vive el país desde la guerra civil que tuvo lugar entre los años 1975 y 1990. el país arrastra una deuda pública de 90.000 millones de dólares, el 170% de su PIB, y los últimos meses la libra libanesa ha perdido alrededor del 80% de su valor frente al dólar.

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