Tecnología y arte

La tecnología y el arte

El arte y la tecnología mantienen una relación simbiótica desde siempre, muy a pesar de sus aparentes diferencias. Muchas manifestaciones artísticas son el resultado de un avance tecnológico, es decir, una determinada tecnología que permite al artista desarrollar una determinada obra sin limitaciones.

Por su parte, los mismos artistas y sus obras son capaces de convertirse en una fuente de inspiración para inventores de tecnología, quienes pueden crear nuevos artefactos para la vida cotidiana a partir de la imaginación e ingenio presente en una obra de arte. Hoy en día, esta estrecha relación es mucho más visible gracias a los múltiples medios tecnológicos de manifestar obras artísticas.

Video arte, una de las revoluciones más impactantes

Como se reseña en la web MutualArt, especialistas en información sobre arte y base de datos sobre más de 400.000 artistas de todos los rincones del planeta, mucho ha avanzado el arte con imágenes en movimiento desde las primeras fotografías secuenciales de Eadweard Muybridge o las experimentaciones con la luz en la danza hechas por Loïe Fuller a finales del siglo XIX.

Hoy en día, el video ha incorporado tecnología avanzada a todos sus procesos y es considerado tanto arte en sí mismo, como un recurso o instrumento para la interacción con otras formas de arte. La idea del cine como una forma de arte y como recurso complementario no es nada nuevo, pero el desarrollo de las tecnologías 3D y el Video Mapping abren un mundo de posibilidades.

Nuevos medios de expresión artística en el Siglo XXI

El arte está sujeto a constante evolución y tiene la tendencia a adaptarse a la sociedad e integrarse a la misma velocidad que lo hace la tecnología. De hecho, la tecnología comienza en este punto a jugar un papel fundamental en la búsqueda de nuevos medios de expresión que permitan a los artistas crear y difundir sus obras.

De este modo, el lienzo y el papel han sido cambiados por el arte digital y este ha dado paso a la impresión 3D. Las nuevas tecnologías han permitido que los artistas y la sociedad en general desarrolle una nueva forma de pensar, llegando a desafiar a la misma definición de lo que se considera o no como arte.

El nuevo concepto de arte resulta un auténtico desafío, ya que incluso la información digital desprendida de cualquier proceso que llevamos a cabo en nuestro ordenador, mensajes de texto, o del GPS de nuestro dispositivo móvil, puede ser utilizada para representar una obra artística, o ser presentada en sí misma como arte, tal como ocurre con la tendencia del arte con datos.

Sin duda, en un mundo que se adentra cada vez con mayor velocidad a lo digital y que evoluciona con rapidez, el arte no tiene más remedio que avanzar a la par, integrarse y desarrollarse en los medios disponibles. En el siglo XXI el arte supera los procesos tradicionales de creación y se aprovecha de las herramientas digitales e incluso los datos humanos para evolucionar.

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