Práctica peligrosa

Qué es más malo, el tabaco o el cigarrillo electrónico

Muchos ciudadanos se preguntan por qué existe cierta relajación con el uso de mascarillas en plena calle, ¿cómo es posible que esté permitido retirarse la mascarilla en espacios públicos para fumar?

Esta cuestión, que parece muy comprensible, se ha extendido también a los cigarrillos electrónicos, al fenómeno del vapeo, al menos en Navarra, aunque es posible que se proyecte en otros territorios.

Hasta el momento, el vapeo ha sido considerado una práctica menos peligrosa que el tabaco, y hay estudios médicos que lo avalan, principalmente en Reino Unido. De hecho, el cigarrillo electrónico recomendado por VitalCigar.es refuerza esa idea, por su capacidad para actuar como elemento sustitutivo de los cigarros tradicionales.

Las campañas de desprestigio que rodean al cigarrillo electrónico

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ha manifestado recientemente su preocupación por el riesgo que supone para la transmisión del coronavirus el que esté permitido fumar y vapear en las terrazas de la hostelería.

A este aviso se suman en Navarra, pues el Tribunal Superior de Justicia (TSJN) de la comunidad ha ratificado el vapeo como una de las prohibiciones en terrazas en caso de que no se mantenga la distancia de seguridad.

El TSJN señala que queda prohibido fumar, vapear o usar dispositivos susceptibles de liberar nicotina en caso de que no se pueda garantizar la distancia de seguridad de 2 metros, de todas las personas que se encuentren en la terraza.

A esto añade la recomendación de no fumar, pues existe riesgo de que el fumador aumente la emisión de aerosoles incrementando así el riesgo de contagio por Covid-19. Desde semFYC comparten este argumento, pues el fumador, y también el vapeador, queda expuesto a las gotas que exhalan otras personas, en las que puede viajar carga viral.

El TSJN recomienda a las entidades locales considerar las posibilidades de incrementar la superficie destinada a la terraza al aire libre, con superficie alejamiento entre las mesas y entre los propios usuarios.

Temores infundados sobre la seguridad de los cigarrillos electrónicos

Las recomendaciones de la semFYC y del TSJN puede llevar a muchos vapeadores a abandonar o reducir su hábito, que es lo que está ocurriendo en Reino Unido. En ese país los fumadores están evitando usar cigarros electrónicos por el temor exagerado sobre su práctica, según señala Public Health England, la autoridad sanitaria británica.

Los informadores del King’s College London publicaron un informe en el que se concluye que el vapeo es una de las fórmulas que alcanza más efectividad en el propósito para dejar de fumar. Además, añaden que miles de británicos podrían haber dejado de fumar si no fuera por sospechas infundadas de seguridad sobre los cigarrillos electrónicos.

El estudio indica que el vapeo está asociado positivamente al éxito al dejar de fumar. En 2017 más de 50.000 fumadores dejaron ese hábito con la ayuda de los cigarrillos electrónicos. En Estados Unidos, el Centro de Prevención y Control de Enfermedades incide en que la mitad de los fumadores ha intentado dejar de fumar en 2018 al menos en una ocasión pero solo 1 de cada 10 lo consigue definitivamente.

El cigarrillo electrónico como aliado frente al tabaquismo

Países como Reino Unido, Canadá, Francia y Nueva Zelanda son firmes partidarios del vapeo como solución menor ante los problemas que provoca el tabaquismo. En España, muchos profesionales también lo ven como una alternativa a otros métodos muy extendidos, como los parches de nicotina.

Sin embargo, sí existe una firme aceptación en el hecho de que vapear es menos peligroso que el tabaco, pero puede suponer una puerta de entrada a este hábito, especialmente entre la población más joven, de ahí la necesidad de regular bien su comercialización.

Con respecto a la incidencia del coronavirus y el aumento en los contagios, es evidente que el humo del tabaco amplía las posibilidades de generar más riesgo, por la mayor presencia de aerosoles. Ocurre igual con el vapeo, pues al llevarse los dedos a la boca repetidamente, aumenta la posibilidad de transmisión en cigarrillos, dispositivos electrónicos y pipas de agua.

En el caso del tabaco, su consumo se asocia a una mala evolución y un pronóstico más gravoso de la enfermedad por Covid-19, algo que es menos acusado en caso de vapear.

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