Prismáticos astronómicos

Todo lo que debes saber sobre los prismáticos astronómicos

El uso de unos correctos prismáticos astronómicos será una opción perfecta si lo que buscas es iniciarte en el maravilloso mundo de la astronomía, si precisamente estás pensando en ello presta atención a estos elementos.

Tips para elegir tus prismáticos astronómicos

Si tu objetivo principal es escoger unos prismáticos para hacer de ellos un uso astronómico porque buscas observar el cielo con ellos, presta atención a estas recomendaciones que te acercamos.

Fíjate en los aumentos

Es importante que tengas presente los aumentos con los que cuentan los prismáticos. En este sentido, no olvides que los aumentos vienen representados por el primero de los dos números que siempre se incluyen en la descripción de cualquier prismáticos. De este modo, lo que hace este número es describir en qué cantidad se ampliarán los objetos que mirarás. Por ejemplo, si ves que pone 10x, los objetos que observes a través de ellos contarán con un aumento de 10 veces su tamaño original. 

No obstante, no hay que caer en el error de creer que a mayor cantidad de aumentos, mejor se verá el objeto en cuestión porque lo cierto es que no es así. Esto también tiene otras implicaciones. Por ejemplo, la cantidad de luz será menor, el campo de visión se verá reducido también y los movimientos se magnifican, habiendo una mayor vibración.

¿Cómo vas a usar los prismáticos?

Por otro lado, tendrás que tener en cuenta que puedes observar el cielo sujetando tus prismáticos con la mano o haciendo lo propio con la ayuda de un trípode. Aquí es importante que tengas presente que los prismáticos que tienen hasta la posibilidad de realizar un aumento 10x son perfectos para sujetarlos con la mano, te permitirán ver ciertos detalles.

Mientras que los prismáticos que son capaces de ofrecer un aumento de más de 10 serán demasiado pesados para sujetarlos con las manos, y resultará indispensable hacerlo con un trípode. Para que te hagas una idea, con unos prismáticos de 20 aumentos, ya será suficiente para disfrutar de los anillos de Saturno, por ejemplo.

La abertura

La abertura es otro de los datos que debes tener en cuenta. Se trata del segundo número que se incluye en la descripción de los prismáticos, se expresa en milímetros (referidos al diametro de la lente objetivo) y es un factor clave relacionado con la luminosidad. De este modo, a prismáticos con mayor diámetro del objetivo, mejor recogerá la luz, algo fundamental para poder observar el cielo de noche. Para saber cuál puede ser la abertura ideal debes tener en cuenta que la misma vendrá definida por los aumentos de los prismáticos.

Tipo de prisma

En cuanto al tipo de prisma, decir que hay que tener en cuenta que se trata del componente del prismático que es capaz de captar y reflejar la luz en los ojos. Existen de dos tipos. Por un lado el llamado prisma clásico y por otro los llamados prisma de techo.

El prisma clásico se caracteriza por contar con un mecanismo sencillo que lo que hace es ofrecer un mejor rendimiento lumínico pero tiene como contrapartida que son más grandes y pesados.

Los llamados prismáticos de techo, en cambio, son compactos, ligeros y resistentes pero ofrecen un rendimiento óptico menor que los que tienen prisma clásico. En cualquier caso para un uso común los clásicos serían suficientes.

El material del prisma

Otro de los elementos a tener en cuenta son los materiales utilizados para fabricar los prisma. Generalmente siempre responden a dos tipos de vidrio. Por un lado el BK-7, conocido como boro-silicato y, por otra parte, el BaK-4, conocido como cristal de bario. Aunque ambos son opciones de calidad, siempre es mejor decantarse, en la medida de lo posible, por los prismas realizados con BaK-4 porque ofrecen una mayor refracción de la luz, es decir, un mayor rendimiento óptico.

La distancia ocular

Las personas que llevan gafas han de fijarse mucho en la distancia ocular del prismático en cuestión. Se expresa en milímetros y mide la distancia que hay desde el ocular hasta el punto en el que se representa la imagen. Las personas que llevan gafas necesitan unos binocularse con una distancia ocular superior, en concreto de al menos 15 mm. Algo que no ocurre si no llevas gafas, puesto que en tal caso te podría bastar con una distancia ocular de 10 mm.

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