Ocio nocturno

El ocio nocturno vuelve a brillar

Tras casi dos años de cierre y duras restricciones, los locales de ocio nocturno recobran su protagonismo en todo el territorio nacional, pero sobre todo en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona. En esta última, se calcula que se han perdido unos 6.000 millones de euros como consecuencia de las restricciones contra la propagación de la Covid-19.

Madrid, en cambio, conocida como la capital del ocio nocturno, que atrae no solo a los madrileños sino también a multitud de extranjeros, vuelve a liderar la venta de entradas para lugares tan emblemáticos como la discoteca Kapital Madrid o el Teatro Barceló, ambos espacios históricos de la vida nocturna capitalina. En la ciudad condal, las entradas para Twenties Barcelona compiten en número de peticiones con las entradas para Downtown, la otra discoteca líder de la vida nocturna del territorio catalán. Estos dos locales representativos de la noche llenan aforo cada semana después de haber permanecidos cerrados durante casi 23 meses.

El reto de la vuelta a la normalidad

La apertura de los locales de ocio nocturno, en concreto las discotecas,  han supuesto el punto de inflexión de la vuelta a la normalidad para millones de personas. Poder salir a bailar cada fin de semana no es solo una costumbre de los más jóvenes, sino también una necesidad para quienes aman la música y el baile y encuentran en ello la mejor forma de desconectar. Ahora bien, el sector, después de haber sufrido pérdidas millonarias, donde algunos se han visto obligados a bajar la persiana definitivamente, se enfrenta ahora a nuevos retos de cara, no solo a recuperar un público fiel y asiduo, sino también a llevar a cabo las transformaciones necesarias para mejorar sus servicios.

Dentro de estas transformaciones se encuentra la adaptación a las nuevas tecnologías. Un reto que quedó en el aire en el 2019 y que ahora los empresarios de la actividad tienen que asumir de forma rotunda. Con la creciente digitalización de casi todos los aspectos de la vida, el ocio nocturno no puede quedar al margen de la tecnología. El sector de la industria nocturna ya no puede quedarse esperando a que sus clientes acudan a su club, sino que van a buscarlos promocionándose en redes sociales con estrategias de márquetin digital. Sus webs han de permitir a los usuarios comprar entradas y reservar mesas vía online y ahora, pero también emitir en directo vía streaming si fuera necesario.

Con las nuevas tecnologías adaptadas al sector del ocio nocturno, seguidores de todos los continentes pueden ahora ver en tiempo real las sesiones de sus artistas preferidos, con imágenes tomadas en primer plano y una alta calidad de sonido, mediante un elaborado trabajo de producción. Otro reto, además de la digitalización es la adopción de nuevas tarifas y normativas sobre ruido, seguridad, licencias y ocupación, así como nuevas fórmulas para prevenir el acoso y las agresiones sexuales en locales de ocio nocturno. Estas últimas por desgracia muy habituales y hasta ahora desatendidas por los propietarios de los locales.

Como se puede comprobar, el sector tiene por delante varios retos que ha de superar si quiere transformarse para adaptarse a las nuevas exigencias de un público cada vez más selecto y dispuesto a elegir solo lo mejor. Quienes quieran tener visión de futuro no pueden conformarse con llenar sus locales a cualquier precio sin cuidar todos estos aspectos, pues se arriesgan a perder clientes hasta el punto de desaparecer de la vida nocturna de la ciudad.

El papel de las discotecas más emblemáticas

Los locales con más solera de cada ciudad han de ser ejemplo en el liderazgo de estas transformaciones, de lo contrario su trayectoria podría sufrir una caída importante, sobre todo si tenemos en cuenta la aparición de nuevos espacios más modernos e inclusivos, pero también más seguros. El futuro del ocio nocturno se encamina hacia locales híbridos donde de noche funcionan como pistas de baile y lugar de copias, mientras de día se transforman en galerías de arte y centro de difusión de la cultura con performance y conciertos de pequeño formato que incluyen espectáculos audiovisuales, obras de arte y hasta talleres de música y conferencias.

Acercar al público los espacios de ocio nocturno mediante estas nuevas propuestas es sin duda una iniciativa que no solo garantizará su supervivencia, sino que también fomentará un uso más eficiente y unificador a nivel social. Quienes se queden anclados en los viejos conceptos de alcohol y luces estroboscópicas no llegarán muy lejos.

El ocio nocturno tiene que responder a un público más exigente que busca nuevas formas de disfrutar de su tiempo libre en espacios donde la música se mezcle con el arte y donde sea seguro salir a disfrutar sin que haya lugar para el acoso o ningún otro tipo de agresión por razón de sexo, raza, orientación sexual u circunstancia personal de cualquier otro tipo.

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