Una operación internacional coordinada por Interpol ha permitido incautar 2.823 armas, más de 40.000 cartuchos de munición y cerca de 400 granadas y otros explosivos en 17 países de Europa y Asia. La intervención también se ha saldado con 152 detenciones y ha puesto al descubierto la circulación de armamento procedente de regiones afectadas por conflictos armados.
Los resultados fueron anunciados el 9 de octubre de 2026, aunque las actuaciones policiales se desarrollaron entre el 22 de junio y el 5 de julio. La operación, denominada Trigger X, permitió interceptar cargamentos de armas ocultos en vehículos comerciales, localizar talleres clandestinos y detectar conexiones entre el tráfico de armamento y otras actividades de la delincuencia organizada.
Uno de los hallazgos más relevantes se produjo en la frontera entre Bulgaria y Turquía, donde las autoridades inmovilizaron dos camiones que transportaban más de mil armas de características militares.
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Dos camiones con más de mil armas en la frontera de Bulgaria
La operación Trigger X concentró parte de sus esfuerzos en los pasos fronterizos utilizados para transportar mercancías entre Europa y Asia.
En el puesto de Lesovo, situado entre Bulgaria y Turquía, los agentes de aduanas interceptaron dos vehículos pesados que transportaban más de mil escopetas de tipo militar.
El hallazgo puso de manifiesto la capacidad de las redes de tráfico para trasladar importantes cantidades de armamento utilizando rutas comerciales internacionales.
En otra inspección, realizada en el paso fronterizo de Kapitan Andreevo, también entre Bulgaria y Turquía, las autoridades descubrieron 73 pistolas falsificadas ocultas en un camión cargado con piezas de automóviles que tenía como destino Europa occidental.
Veintitrés de las armas estaban escondidas debajo del colchón del conductor.
Las pistolas incorporaban marcas falsas que imitaban las de fabricantes auténticos, una práctica destinada a dificultar la identificación de su procedencia.
Este tipo de falsificación complica el trabajo policial, especialmente cuando los investigadores intentan reconstruir el recorrido de un arma o determinar si está relacionada con otros delitos.
Casi 400 granadas y explosivos intervenidos
Las incautaciones no se limitaron a pistolas y escopetas.
El balance de Interpol incluye cerca de 400 granadas y otros artefactos explosivos. Dentro de ese conjunto se contabilizaron específicamente 268 granadas de mano.
Una de las mayores intervenciones se produjo en Serbia, donde las autoridades recuperaron 68 granadas procedentes de Bosnia y Herzegovina.
Los agentes también localizaron armamento militar, incluidos lanzagranadas, en distintas actuaciones desarrolladas durante el operativo.
Estos hallazgos refuerzan una de las principales preocupaciones de los investigadores: las armas almacenadas o utilizadas durante conflictos armados pueden acabar incorporándose a circuitos criminales que operan mucho más allá de las zonas donde se produjeron los enfrentamientos.
Descubren un taller clandestino que transformaba pistolas de fogueo en armas reales
Otro de los resultados más significativos de Trigger X fue la localización de un taller ilegal en Serbia.
En sus instalaciones se modificaban pistolas de gas y de fogueo para convertirlas en armas capaces de disparar munición real.
La intervención terminó con una persona detenida y la incautación de decenas de pistolas y componentes, además de 280 cartuchos de nueve milímetros.
La transformación clandestina de este tipo de armas supone un problema para las fuerzas de seguridad porque permite introducir en el mercado ilegal dispositivos modificados fuera de los canales habituales de fabricación.
Además, dificulta conocer cuántas armas potencialmente operativas circulan realmente entre organizaciones criminales.
La investigación sobre este taller forma parte de las diligencias abiertas para determinar el origen, la distribución y el posible destino del material intervenido.
Armas de antiguos conflictos que siguen circulando años después
Uno de los aspectos más preocupantes de la operación es la procedencia de parte del armamento recuperado.
Los datos recogidos por las autoridades señalan conexiones con regiones afectadas por conflictos anteriores o todavía activos, entre ellas los Balcanes, Europa oriental y Nagorno Karabaj.
También se intervinieron o entregaron voluntariamente armas de fabricación soviética en Armenia, Kirguistán y Tayikistán.
La presencia de este material demuestra que los arsenales acumulados durante las guerras pueden seguir teniendo consecuencias mucho después de que terminen los enfrentamientos.
Las armas que desaparecen de los inventarios oficiales, quedan almacenadas sin controles adecuados o pasan a manos de intermediarios ilegales pueden recorrer numerosas fronteras antes de llegar a sus compradores.
La operación también puso de manifiesto que las zonas de conflicto pueden funcionar tanto como puntos de origen como de destino de armamento declarado legalmente o introducido de manera clandestina.
Para los investigadores, identificar estas rutas resulta fundamental para impedir que fusiles, pistolas y explosivos terminen en manos de organizaciones dedicadas a otros delitos.
Interpol detiene a 152 personas e intercepta a cinco fugitivos buscados internacionalmente
Además de las incautaciones, las fuerzas de seguridad participantes comunicaron 152 detenciones relacionadas con la posesión y el tráfico de armas y con otros delitos detectados durante las investigaciones.
Entre estas actividades figuran el narcotráfico, los robos y el tráfico ilícito de migrantes.
Los agentes también interceptaron a 15 personas sobre las que pesaban notificaciones internacionales de Interpol.
Cinco de ellas eran fugitivos reclamados mediante notificaciones rojas, utilizadas para solicitar la localización y detención provisional de personas buscadas por las autoridades judiciales de otros países.
Entre los casos comunicados figura el de un individuo detenido en Georgia y reclamado por Turquía por su presunta implicación en un asesinato.
La diversidad de delitos detectados refleja cómo determinadas rutas internacionales pueden ser utilizadas por organizaciones dedicadas a diferentes actividades criminales.
El operativo también destapa embarcaciones destinadas al tráfico de migrantes
Durante los controles efectuados en Bulgaria, las autoridades localizaron 20 embarcaciones neumáticas que habían sido declaradas como colchones hinchables.
Según la información policial, los indicios apuntan a que el cargamento estaba relacionado con redes dedicadas al tráfico ilícito de migrantes y podría haber sido destinado a travesías clandestinas por el canal de la Mancha.
La investigación también permitió interceptar a cinco migrantes en situación irregular en Macedonia del Norte.
En Serbia, cerca de la frontera con Hungría, los agentes localizaron a otra persona que llevaba consigo un fusil automático y varias municiones.
Durante las inspecciones se intervinieron asimismo sustancias estupefacientes, cigarrillos falsificados y diferentes mercancías no declaradas.
Estos hallazgos muestran que los controles destinados a perseguir el tráfico de armas también pueden permitir descubrir otros delitos que utilizan las mismas rutas de transporte.
Diecisiete países participaron en la operación Trigger X
La operación movilizó a las autoridades de 17 países: Albania, Armenia, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Montenegro, Macedonia del Norte, Pakistán, Polonia, Serbia, Suecia, Tayikistán, Turquía y Ucrania.
También colaboraron organismos internacionales especializados en cooperación policial, seguridad fronteriza y lucha contra el crimen organizado.
El intercambio de información entre las fuerzas de seguridad permitió relacionar incautaciones realizadas en diferentes territorios y obtener indicios sobre posibles rutas de distribución.
Las investigaciones continúan abiertas, por lo que las cifras anunciadas corresponden a los resultados conocidos en el momento de difundirse el balance de la operación.
La intervención de 2.823 armas representa un golpe relevante contra el tráfico ilegal de armamento, pero también evidencia un problema que sobrevive a las guerras. Mientras existan arsenales sin controlar y rutas capaces de trasladar armas entre continentes, el material utilizado en un conflicto podrá terminar años después en manos de organizaciones criminales situadas a miles de kilómetros.
