Recordar a los seres queridos

Formas de recordar a los seres queridos cuando ya no están

El recuerdo al fallecido es una constante en la cultura humana. De un modo u otro, se ha querido mantener en la memoria al ser querido una vez que este se va definitivamente. Las costumbres, en este sentido, abundan en la historia y en las diferentes civilizaciones

A lo largo y ancho de este mundo se localizan diferentes propuestas para mantener viva la memoria de un ser querido ya difunto. Desde hacerlo el día del fallecimiento hasta llevarlo a la celebración común del día 1 de noviembre. Desde flores, altares, ceremonias y velas hasta lanzar faroles al cielo, cumplir un sueño que tuviera el finado, ver su película favorita o pasear por el lugar donde vivió. Las fórmulas para mantener presente su recuerdo son muchas.

En la actualidad, existe un objeto sinónimo de respeto y memoria de gran belleza que se ha convertido en una auténtica tendencia en Europa, en general, y en España, en particular. Se trata de los llamados colgantes para cenizas que ofrece la empresa Siempre Presente, especializada en la venta de objetos diseñados para mantener viva la memoria de un difunto querido.Pero no es, como cabe imaginar, la única forma de honrar la vida que tuvo un ser querido.

La visita al cementerio, una tradición occidental

La visita al lugar donde descansan los restos de los seres queridos es la práctica que aún hoy día sigue siendo más habitual en los países occidentales. La costumbre de depositar flores sobre la tumba sigue siendo la manera tradicional de honrar su paso por la vida. Las fechas para hacer esta ofrenda pueden variar ampliamente; desde el día del aniversario de su fallecimiento hasta el día de todos los santos, es decir, el 1 de noviembre para aquellos que profesan la religión católica, mayoritaria en los países europeos y norteamericanos.

No obstante, puede variar según se considere por los familiares o por el propio difunto, que prefiere ser visitado en una fecha concreta, tal vez en conmemoración a un momento puntual de su vida por el que sintió especial orgullo o en el que fue realmente feliz.

Plantar un árbol

Esta hermosa forma de mantener vivo el recuerdo de lo que un ser querido fue en vida, plantar un árbol y volcar sus cenizas alrededor, o que sea el propio cuerpo quien lo alimente, cobra fuerza en cada vez más lugares alrededor del mundo. La imagen de un árbol fuerte, robusto y hermoso en un lugar con encanto cobra interés en comparación a los nichos oscuros y los siniestros panteones. Saber que los restos están sirviendo para crear una nueva vida ilumina la idea de que, de este modo, no se muere del todo.

La concienciación por dejar un mundo mejor que el que existía crece entre los ciudadanos. Con la urna semillero, se aporta un poco, en este sentido, al llegar la muerte. Con este sistema, se evita el daño ecológico de usar madera para un ataúd en beneficio de dar vida a un árbol.

Terminar o mantener el proyecto de vida del difunto

Otra forma de recordar y honrar su memoria es terminar un proyecto incumplido del finado. No importa si se trataba de una maqueta o la colaboración para una escuela en África. Finalizarlo o seguir colaborando será una bonita forma de mantener su memoria viva.

Del mismo modo, se podría cumplir un sueño que siempre había tenido y, por las causas que fueran, nunca viese hecho realidad. Puede ser recorrer el Camino de Santiago, visitar un monumento natural, conocer a su artista preferido… hay mil maneras de hacer sentir que después de muerto alguien, un familiar o amigo, logró cumplir el deseo por él.

Un tatuaje

Una forma íntima de mantener vivo el recuerdo de un ser querido es llevarlo en la piel. Un tatuaje con su imagen, una fecha concreta, símbolo o frase que lo representa y diferencia, es algo que logra el propósito de tener presente a ese ser querido y llevarlo cerca siempre, sin necesidad de ir a recordarlo a ningún lugar.

Crear una obra de arte, un collage, un álbum de recuerdos

La creación de algo físico, artístico o manual confeccionado a partir de detalles físicos que se conservan del fallecido y con el juego creativo de la imaginación y las emociones puede llegar producir una especie de catarsis definitiva. Es una forma de despedirse definitivamente y, al mismo tiempo, mantenerlo cerca. Se trata de crear un trabajo personal de agradecimiento, reuniendo en una pieza más o menos artística lo que el fallecido representó en la vida de los que siguen en este mundo.

Este tipo de recuerdo creativo puede ser llevado a cabo por una sola persona, a un nivel muy personal e íntimo, o bien por la familia o los amigos. De esta segunda forma, todos aportarán algún objeto físico que tengan y quieran compartir con el resto. Será una excelente oportunidad para hablar de sus experiencias personales, y revivir el carácter, personalidad y momentos con el fallecido.

Con una joya

Por último, y tal como empezó este artículo, la confección de una joya como un colgante con la forma de algún símbolo representativo o de un recuerdo común, donde guardar una muestra de las cenizas del fallecido, es una de las formas más hermosas de tenerlo siempre presente. En páginas webs especializadas como la mencionada; siemprepresente.es, se presenta una amplia variedad de este tipo de objetos, elegantes y muy atractivos, para que, además de servir de recordatorio, se lleve puesto un complemento que aporte clase y estilo.

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