Dieta mediterránea

La dieta mediterránea y el impulso de la comida ecológica

La dieta mediterránea, la tradicional, está considerada como una de las más saludables. Los hábitos alimenticios basados en este tipo de régimen (entendiendo régimen como dieta y no como proceso de adelgazamiento) favorecen la longevidad, pues se trata de una dieta rica en verdura y fruta fresca, en legumbres y cereales integrales.

Los cereales, en la dieta mediterránea, actúan como fuente principal de carbohidratos y minerales; las legumbres aportan proteína de calidad mientras que la principal fuente de grasa es el aceite de oliva virgen extra, grasa de la buena: rica en antioxidantes, vitaminas y ácidos grasos insaturados.

Por supuesto, en la dieta mediterránea también hay espacio para las proteínas de alto valor biológico procedente de carnes y pescados, así como los lácteos y los huevos. La carne debe ser consumida con moderación, mientras que el pescado sí es más recomendable tomar al menos dos o tres veces en semana.

El progresivo abandono de la dieta mediterránea

Desde hace unas décadas los expertos advierten de los peligros que puede acarrear dejar de lado los hábitos nutricionales saludables, como es el caso de la dieta mediterránea. El aumento del poder adquisitivo no es tan apreciable en muchas familias, a esto hay que sumar el impacto de la globalización y la falta de tiempo, razones que explican por qué en muchas casas prolifera la comida rápida y ultraprocesada, el exceso de grasas saturadas, la bollería industrial y un elevado consumo de productos cárnicos de dudosa calidad y procedencia.

Este abandono de la dieta mediterránea se traduce en mayor índice de sobrepeso y obesidad y en mayores probabilidades de sufrir enfermedades coronarias. El abandono de la dieta mediterránea tiene también otras consecuencias, y no es otra que el impacto ambiental.

La cocina tradicional, y en España la cocina tradicional se asocia a la dieta mediterránea, es una cocina elaborada a partir de productos de cercanía, valorando los alimentos de temporada y donde siempre se tuvo muy presente la cuestión del desperdicio de alimentos.

Comida mediterránea ecológica

Una dieta como la mediterránea, donde el producto estrella es el aceite de oliva manzanilla, y la base de las comidas la forman frutas, cereales, legumbres y hortalizas es una dieta mucho menos impactante para el entorno que otro tipo de alimentación. Con respecto al aceite de oliva, la clave es que sea siempre virgen extra, de calidad, como el aceite Oliva del Sur.

A nivel ambiental, el sistema alimentario es responsable de un alto porcentaje de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Si la ingesta de productos derivados de animales se reduce a las recomendaciones de una dieta mediterránea tradicional, con esta alimentación no solo estaremos ganando en salud, sino también reduciendo el impacto ambiental.

Consumir productos de cercanía y de temporada, justo lo que demanda la dieta mediterránea tradicional, permite disfrutar de recetas con mayor sabor y que generan menor impacto ambiental en la elaboración y transporte de estos alimentos.

La comida ecológica, una vuelta a los orígenes

Todo este fenómeno de globalización y el impedimento de muchas familias a acceder a alimentos sanos y de calidad está provocando un impulso en el sentido contrario, los productos ecológicos. De algún modo, la comida ecológica y los productos de este tipo tanto medicinales como cosméticos, recuperan esa filosofía de la dieta mediterránea, sacar provecho de los productos de temporada e impactar lo menos posible el medio ambiente.

Esa es, en parte, la filosofía de Spirosa. Spirosa  es un herbolario y tienda ecológica – productos naturales. Alimentación, Vitaminas, Cosmética natural, Remedios naturales, Suplementos, Zero Waste. Herbolario Online – Dietética, Nutrición y Tratamientos.

Desde esta tienda proponen una vuelta a la comida tradicional, a recuperar modos de agricultura y ganadería extensivas para ofrecer productos de calidad alejados de pesticidas, herbicidas y fertilizantes sintéticos. Los alimentos ecológicos, para ser catalogados como tal, deben superar estrictos controles de calidad que certifiquen su origen, producción y su trazabilidad.

La alimentación ecológica, así como los cosméticos orgánicos, tratan de evitar en todo lo posible productos que hayan sido expuestas a pesticidas, hormonas o cualquier otro producto químico que sea ajeno al modo de producción natural, en el caso de los alimentos, a su cultivo.

Por norma general, las personas que optan por la alimentación ecológica lo hacen por respeto al medio ambiente y por disfrutar de la comida en plenitud, recuperando sabores reales. En el caso de la proteína animal y los lácteos, buscan aquellos que se críen en libertad, en campos abiertos y siguiendo los ciclos naturales, que coman pasto y hierba y no otro tipo de alimentos comerciales.

Muchos piensan que la alimentación ecológica no es más que una catalogación comercial, una estrategia de marketing, porque lo que se consigue con ella es recuperar hábitos tradicionales de alimentación, volver a mostrar interés por la dieta mediterránea, que siempre tuvo mucho de ecológica y respetuosa con el medio ambiente.

Si el interés creciente de la comida ecológica sirve para volver a poner sobre la palestra la importancia de la dieta mediterránea, bienvenida sea, porque eso supone interiorizar buenos hábitos de salud.

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