Carlos Alcaraz

Carlos Alcaraz se convierte en el primer tenista español en ganar en Miami

Su aire de campeón ya es incuestionable. Carlos Alcaraz acaba de abrir las puertas de un futuro que se le presupone cargado de triunfos y partidos emblemáticos como el que firmó el pasado domingo en uno de los torneos más prestigiosos de la temporada. El tenista murciano, que tan sólo tiene dieciocho años, ha conseguido ganar el Abierto de Miami en una final apasionante, convirtiéndose así en el jugador más joven en llevarse a casa el trofeo de este Masters 1000.

El duelo enfrentaba al español contra el noruego Casper Ruud, números dieciséis y ocho del listado de la ATP respectivamente en ese momento. En algo menos de un par de horas se terminó fraguando el desenlace más esperado (7-5 y 6-4), el que ha transformado a Alcaraz en un sólido aspirante con sed de títulos en este competido escenario del tenis mundial.

La gesta implica además la superación de la racha maldita que España estaba manteniendo hasta la fecha en la cita miamense. No en vano, los registros son claros: un total de cinco tenistas españoles han perdido sus finales en este torneo dentro del cuadro masculino. Carlos Alcaraz entierra así esta fatídica trayectoria de derrotas, colocando la pica de la conquista en territorio adverso y dejando claro que es ya el tenista revelación de esta temporada. No en vano, se trata de una victoria que ya está generando los primeros pronósticos en internet de cara a las próximas competiciones de envergadura, precisamente cuando las apuestas online de España empiezan a poner la mirada sobre los Gran Slam de este 2022. En este sentido, Alcaraz se postula como uno de los jugadores que puede dar la sorpresa, tanto en el Roland Garros (mayo) como en Wimbledon (junio) o en el US Open (agosto). Por ahora, todo invita al optimismo.

A pesar de su exultante juventud, el ascenso que viene marcando en la pista no deja indiferente a nadie. El pasado curso fue capaz de situarse en los cuartos de final del US Open; logró abrir la lata de los títulos de la ATP ganando los torneos de Umag y Río de Janeiro; y llegó a disputarle a Rafa Nadal la última semifinal del Masters de Indian Wells. Con este currículum y el éxito cosechado en Miami, el murciano ocupará en los próximos días la plaza número once del ranking mundial y se presenta así como uno de los integrantes de la nueva generación que tomará el testigo de los gigantes Nadal, Federer y Djokovic.

Todo un alarde de resistencia

La final de Miami arrancó bajo el clima pesado que aportan las altas temperaturas y la sensación de humedad constante. Casper Ruud, en una clara demostración de intenciones, tomó la iniciativa en los primeros minutos del encuentro. Lo hizo además de una forma contundente, siempre bajo la precisión que lo caracteriza y resistiendo sin titubeos a los saques de Carlos Alcaraz. Al amparo de estas coordenadas, logró imponer la rotura de servicio que le permitiría en apenas doce minutos ponerse 0-3 por encima del murciano, cuyo inicio estuvo salpicado de nervios y algún que otro fallo con la diestra.

Duró poco esta tónica de juego, a pesar de los esfuerzos del escandinavo por mantener la movilidad y la intensidad de los primeros minutos, con un Alcaraz que comenzaba a reaccionar golpe a golpe y que a punto estuvo de acortar más distancia con una bola de break finalmente defectuosa. El 1-4 llegaba tras un menú de dejadas marca de la casa que el joven español cuajó sobre la pista a modo de recurso premonitorio.

Fue en el servicio posterior de Casper Ruud donde terminó de desatarse el vendaval patrio, donde Alcaraz impuso la energía y la fluidez que lo caracterizan hasta colocar el 3-4 en el electrónico, casi siempre a base de pelotas fuertes y profundas. Esto marcó definitivamente el rumbo del partido; el murciano enganchó una potente bola diagonal en pleno 5-5 que acabó en rotura y que sirvió para adelantar al noruego y ganar el primer set del partido al cabo de una hora de juego, aguante y escalada.

La transformación que nos devolvió al mejor Alcaraz

La apertura del segundo periodo trajo consigo la confirmación del excelente estado de forma del tenista de El Palmar, mostrándose en todo momento incombustible con el brazo derecho, con el saque certero y con el repertorio, una vez más, de sorpresivas voleas de corto alcance que tanto daño hicieron sobre el planteamiento de Casper Ruud. Empezaba a acusar las dudas el jugador nórdico, a hacerse cada vez más pequeño en la toma de buenas decisiones y frente a un Alcaraz en pleno ascenso hacia la victoria.

Volvió Ruud a desaprovechar el servicio y a mostrarse errático en la mayoría de sus jugadas en torno a la red, instalado en el desacierto y dominado por el murciano, que seguía llevando el control desde el fondo de la pista a base de cambios de velocidad. No pudo resistir mucho el noruego; un derechazo cruzado sirvió para sepultarlo bajo el 3-0 en contra. Esto, unido al hecho de haber malgastado hasta 5 bolas de break, perfilaba un escenario poco prometedor. No faltó, eso sí, un intento de remontada tras hacerse con el servicio de Alcaraz y consolidar el saque en repetidas ocasiones, lo que se tradujo en un 3-2 algo inquietante. No fue suficiente. El español supo atajar la respuesta y abrir la brecha hasta ponerle el broche al encuentro con una volea de las que no se olvidan, de las que valen un torneo de primerísimo nivel.

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