Putin y Zelensky

Después de las conversaciones, Vladimir Putin, Emmanuel Macron, Angela Merkel y Vladimir Zelensky dieron una conferencia de prensa conjunta. Cumbre de París "Normandía". Foto: Kremlin.

Acuerdo entre Putin y Zelenski para retomar el proceso de paz en Ucrania

La elección de Volodymyr Zelenski al frente de Ucrania y su mano extendida a Rusia han permitido la reanudación de las negociaciones y la organización de una nueva reunión en “formato Normandía”. Para la diplomacia francesa, que ha invertido mucho en esta cumbre, la foto cuenta. Especialmente si muestra un apretón de manos entre el presidente ucraniano y Vladimir Putin. Pero aparte de algunas medidas simbólicas como un nuevo intercambio de prisioneros, la cumbre cuatripartita – Rusia, Ucrania, Francia, Alemania – de París no permitirá una normalización de la situación en el este de Ucrania. Porque Vladimir Putin probablemente no está interesado. Es cierto que el Donbass es una “bola” que le cuesta caro y le gustaría levantar las sanciones occidentales. Pero también es una palanca importante para él.

Desde que se estableció en el Kremlin, Vladimir Putin nunca ha dejado de intentar restaurar la influencia de Rusia en la región. La última ilustración de este proyecto de Putin, que preocupa a los grandes alcances, es Europa: Moscú recientemente aumentó su presión para impulsar un proyecto de integración con Bielorrusia. Sin embargo, una de las formas más efectivas de consolidar el control de Rusia sobre las tierras de la antigua URSS es mantener los conflictos congelados en su periferia. Moscú alimentó los movimientos separatistas en Transnistria (Moldavia), Abjasia y Osetia del Sur (Georgia) a principios de la década de 1990.

En 2008, el ejército ruso respondió al intento georgiano de recuperar Osetia del Sur lanzando una intervención militar y reconociendo oficialmente la autoproclamada independencia de las dos regiones separatistas. En Moldavia y Georgia, estos conflictos congelados han frustrado las ambiciones de integración europea y atlántica de estas antiguas repúblicas soviéticas. Hacer retroceder a la OTAN y la Unión Europea en la región también es el objetivo de Vladimir Putin en Ucrania. 

Con los acuerdos de Minsk, la guerra abierta se ha transformado en un conflicto de baja intensidad, que sirve a la política de daños de Vladimir Putin. Pero si el Donbass se estabilizara y volviera a Kiev, el maestro del Kremlin perdería su principal instrumento para desestabilizar a Ucrania. Una vez que sus conflictos territoriales se hayan resuelto, Kiev podría, en teoría, golpear más fuerte en la puerta de la Alianza Atlántica. Rusia no quiere una historia de éxito ucraniana, desde la implementación de un modelo político democrático de estilo europeo hasta sus fronteras. Podría ser un espejo para Moscú y dar ideas a los rusos.

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