Tipos de dispensadores: de higiene a hostelería

Tipos de dispensadores de higiene a hostelería

El primer dispensador según algunas fuentes trata del Antiguo Egipto. Sea mayor o menor su veracidad, está claro que nos hallamos ante un invento útil que mejora nuestra vida. Pero, ¿tanta variedad tiene? Te lo contamos.

Dispensadores de higiene y laboratorio

Y si algo hay en el mundo de la tecnología es tipos de dispensadores. Desde dispensadores baratos de caramelos a dispensadores muy específicos para laboratorio. En esta web de dispensadores lo podemos comprobar.

La presencia de los dispensadores higiénicos como de los más relevantes estaba más que cantada. A menudo son obligatorios debido a que las normas sobre higiene y limpieza básica de instituciones así lo exigen.

El más común es el dispensador de papel higiénico. Y es que tras recibir y atender laboriosamente la llamada de la madre naturaleza, es necesario el papel higiénico para asearse en las partes más íntimas.

Dispensadores de higiene y laboratorio

El más conocido es el portarrollos, que ofrece grandes cantidades de papel, normalmente tiene un tamaño considerable. Además es de fácil reposición para los usuarios, con lo cual no tiene costes adicionales.

Este dispensador es la contrapartida del papel cortado. Cada vez más popular, sobre todo en casas o restaurantes de cierto caché, tiene muchas ventajas. Siendo la primera y más importante su ecologismo.

Además de ellos tenemos los dispensadores de bobinas seca-manos. Estos suelen sacar mucha cantidad de un tirón, muy útiles en cocinas o talleres donde vas a necesitar mucho de golpe. Puede o no tener auto-corte.

Y uno mucho más cómodo, el dispensador de jabón. Es una pieza esencial en cualquier aseo de cualquier variante. Empotrado a la pared, da una sensación de comodidad, utilidad y seguridad.

Dentro de esta clase de dispensador encontramos el dispensador con dosificador de jabón mediante pulsación. Y es que presionando el botón del dispositivo se proveerá de una dosis de jabón determinada al cliente.

El jabón automático da una dosis de producto simplemente mediante un sensor que detecta la presencia de las manos. Así el jabón saldrá de la máquina hacia el usuario, siendo algo cómodo, confortable y ante todo sofisticado.

Y otro muy sofisticado es el higienizado de superficies. Este tipo de dispensador desprende un líquido que elimina las bacterias cada cierto tiempo. Muy útil en superficies susceptibles de mancharse mucho.

Estos son los principales que nos encontramos en laboratorios. Y es que como se suele decir, el mejor investigador científico del mundo no es nadie sin un ambiente correctamente limpio. Aunque desde luego hay más tipos.

Dispensadores de agua y ocio

La primera es la llamada fuente de botellón, que tiene muchas ventajas. La primera es que se instala o desinstala con facilidad, no necesita un complejo sistema de desagüe. Además las garrafas te las llevan empresas suministradoras.

Además suelen ser habitualmente obtenidas mediante sistema de arrendamiento. Es decir, solo se paga mediante el consumo del botellón, esa botella grande o garrafa que la suministra.

También tenemos las fuentes por osmosis. Este tipo de dispensador aprovecha el agua que normalmente se desperdicia, depurándola, siendo de gran calidad. Además se amortiza muy pronto, conservando su autonomía ante las garrafas. Su mantenimiento es apenas anecdótico en lo económico.

Y ya finalmente podemos distinguir entre dos tipos, se plástico o metal. Todo depende de la fabricación, aunque hoy en día no es ni mucho menos el factor más relevante.

También hay dispensadores de otro tipo, el ocio. Uno muy conocido es el dispensador de feria, que da muñequitos, juguetes o incluso pequeñas consolas. Todo depende de la suerte del que juegue a ello.

Otros dispensadores del ocio son las famosas máquinas de vending. Cada día hay más tipos y con más y mejores productos. Incluso tenemos máquinas de este tipo ecológicas donde pagan por reciclar.

Esto es, en Berlín por ejemplo hay máquinas en las que si se introduce papel, plástico o cristal de la calle y devuelven uno o dos euros. No es posible hacerse rico así, pero es una buena forma de empezar a reciclar de forma grata.

Otras máquinas de vending dan dinero pero de forma que se introducen alimentos para la solidaridad con países más necesitados. La revolución de los dispensadores no ha hecho más que empezar.

Pero donde de verdad la revolución ha comenzado es en Asia. Concretamente en China hace poco que presentaron una máquina dispensadora de escrituras de domicilios, su vecino Japón se ha centrado en el coche.

Lo que está claro es que las máquinas de dispensadores han apenas comenzado su andadura. Poco a poco, las de refrescos, agua o papel serán apenas la punta de iceberg- El límite a esto solo lo pone nuestra imaginación y el tiempo.

Así que como conclusión, debemos pensar en ideas útiles, sostenibles, y que nos permitan crear un mundo mejor. Gracias a estas máquinas, es posible.

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